Al principio estaba solo Eru o Ilúvatar en el vacío. Y no había nada más.
Entonces Ilúvatar creó a los Ainur, los primeros pobladores de la creación y los hizo espíritus variados en muchos poderes y formas. Y les construyó un hogar donde morar.

Pero he aquí que entre todos los Ainur el que mayor poderes, astucia e inteligencia había recibido era Melkor (que más tarde sería conocido más como Morgoth). Melkor, que alvergaba secretas intenciones de dar vida a lo que él imaginaba y que por ello buscaba la Llama Imperecedara a menudo por todo el vacio, pues no sabía que en realidad la llama la tenía el propio Ilúvatar dentro de él. Así viendose con el poder de la llama comenzó a crear una música de su propia cosecha y así los Ainur que estaban cerca suya comenzaron a liarse y a colaborar con su música más que con la del resto, hasta que ambos temas empezaron a luchar entre si y una gran música como de tormenta se produjo. Pero Ilúvatar sonreía y alzando su mano cuando la música de Melkor comenzó a ganar a la principal, resurgió de nuevo y siguió la lucha, pero la música de Melkor volvió a ganar terreno a pesar de ser una música estridente y vana. Entonces Ilúvatar se levantó otra vez y un tercer tema surgió, de un terrible poder a pesar de ser de tonos suaves y delicado. Tomó entre sus melodias los dos otros temas y ambos juntos crecieron hasta hacerse indescriptibles a pesar de que el tema de Melkor siguió debatiendose. Finalmente tras la apoteosis los Ainur callaron asombrados y observaron a su señor.

Entonces Ilúvatar dio a elegir a los Ainur el quedarse con el o bajar al mundo a trabajar en él y terminar lo que su música había hecho florecer. Los que decidieron bajar fueron llamados Valar, los dioses. Y junto a ellos bajaron también Ainur de menor rango, llamados Maiar. Entonces comenzaron a construir el mundo en sus inicios lleno de desiertos y llamas: un mundo sin forma aún. Pero Melkor codició Arda, allí donde empezaron a hacer su trabajo y quiso tomarlo apara sí, pero el resto de Valar, encabezados por Manwë se opusieron a él y hubo lucha y Melkor tuvo que retirarse a otras regiones donde hizo lo que quiso, pero no se quitó del corazón el deseo de volver al reino de Arda, donde los Valar concentraban sus esfuerzaso y donde morarían las razas a las que Ilúvatar daría vida. Y sucedió que cuando Arda estaba ya casi preparada para la llegada de Los Primeros Nacidos, los Valar tomaron entonces formas físicas dividiéndose además en varones y mujeres. Y vió esto Melkor y tuvo envidia y tomó también el una terrible y poderosa forma física y bajó de nuevo a Arda y comenzó la disputa de Arda entre los Valar y Melkor. Los Valar se afanaban en trabajar la tierra y Melkor intentaba malograrla, pero he aquí que no lo conseguía, porque aunque no se hacía la voluntad de los Valar, siempre aparecían cosas nuevas y maravillosas que nadie había imaginado. Y así, poco a poco, Arda fue terminada y preparada para la llegada de los nuevos hijos de Ilúvatar.

Interpretación
Mucho se ha hablado de la cosmogonía de Tolkien. De ello la teoría que más fuerza gana es la simple identificación de la figura de Eru o Ilúvatar con el propio Tolkien como el escritor creador de su universo, donde la Llama imperecedera no es otra cosa que su imaginación de la que sale todo. De ahí que Ilúvatar siempre sostenga que da igual lo que haga Melkor, pues nunca podrá salirse de sus designios, pues en el fondo lo que hace Melkor no es más que producto de su imaginación.
Eä es identificada con el universo dentro del cual estaría Arda o el equivalente al planeta Tierra, dentro del cual se encontraría la Tierra Media.
En cuanto a la mitología de la historia, Tolkien tomó parte de la mitología griega y romana, de las historias celtas y nórdicas, e incluso buscó inspiración en la tradición judeocristiana. Un ejemplo claro de este último es la clara similitud entre Melkor y Lucifer, del que se dice en la biblia que también fue el más hermoso y poderoso de todos sus ángeles y acabo siendo el malvado. Aquí Manwë equivale a San Miguel y el resto de los Valar son los Arcangeles, rodeados por la corte de otros espíritus que son los ángeles comunes.
4 comentarios:
Es una idea romántica y mágica vincular el comienzo de todo con algo tan onírico como es la MUSICA. el Universo comienza con una Canción una canción perfecta pero que sólo cuando "sufre" y es atormentada la obra toma sustancia y caracter completo. Es genial el Ainulindale siempre me ha encantado. Felicidades por el post
Comparto con Maeglin la idea de que es hermoso imaginar que el universo surgió a raíz de una canción, siendo una amante de la música como soy yo (o al menos eso me considero).
O_o así me he qeudado, hay que ver la imaginación de la que gozaba Tolien... ^^"
a pues no conocia este interpretacion! esta gente de letras! pero q lista es!!
Tolkien es un gran genio.
saludos!!!!!!!!!
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