
Editoriales más jóvenes o pequeñas, que no podían recibir todos los rayos del sol que estaba por encima de las copas de esas grandes editoriales como DC o Marvel tuvieron un crecimiento espectacular en España y las editoriales españolas apostaron mucho por ellas.
Quizá, las ideas se quedaron obsoletas, los gigantes seguían acaparando toda la espectación del lector o los tiempos merecían tratar el tema de otra forma. La cuestión es que el mercado del cómic ha ido cambiando aparentemente poco a poco pero de una forma económicamente muy significativa, al menos, desde el punto de vista de las editoriales. Y es que el Manga, o cómic japonés, ha ido inundando todas las librerías especializadas.
No ha sido un tránsito muy apreciable para nosotros y, quizá, aquellos que puedan acceder a grandes mercados y que tengan la edad suficiente como para haber visto pasados cambios mayores no opinen igual que yo. Pero, en mi humilde experiencia, los cambios que he realizado a la hora de pasarme al manga en vez de seguir con cómics como Spiderman o X-men han sido por el mero hecho de que las historias me llaman más la atención. El manga es un mundo aparte en el que hay tantos universos como ideas, en el que tienes una gran selección y el cual (solo en determinadas situaciones) puede ser incluso más económico. Por supuesto, no hablo de series como Spawn, de Images, que coleccioné 100 números y ahora me pregunto porque leía algo sin argumentos (reitero que es mi opinión) y me alegro de poder disfrutar del manga. Quizá, si me lo compraba era porque me gustaba su dibujo y color, algo que a veces hecho de menos en el manga. La cuestión es que, si sigo leyendo cómic americano es solo en momentos en los que sé que el argumento es aceptable, como estas típicas obras maestras que ahora han pasado a formar parte de las ideas que las zarpas hollywootienses desean adquirir.
Otra historia es ya el cómic europeo, que si me pongo a hablar aquí de esas tres conocidísimas facciones me daría para una semana temática. Aunque hay que decir, que los autores europeos están pasando por una racha peor que los americanos porque su mercado se ve más afectado por el manga. Y esto a llevado a que salten chispas entre las distintas facciones hasta el punto de protestar, incluso quejándose del lector, de que el cómic japonés no debería tener tantas puertas abiertas. Vamos a ver: una cosa es que no estén contentos con lo que venden y otra es que se quejen de que el lector prefiere explorar un nuevo mercado lleno de cosas que ninguno de los otros dos puede dar. Y esto, todo hay que decirlo, es recíproco, claro. Pero como decía antes, esto es otra historia.
En conclusión, el cómic americano ha pasado por buenos y no tan buenos momentos, pero estoy seguro de que las grandes obras y el trato aceptable que les den nos dará nuevos grandes mundos de los que disfrutar.



























